Navidad

Reflexión: pandemia, navidad y discapacidad

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Las mañanas de diciembre son diferentes, los cielos son más azules, el viento más frio; recién bañado me erizo, y no sé si es por el clima, pues hay algo que me perturba mientras me visten para salir, y es que por más que tome precauciones, mi seguridad ante el Covid-19 está en manos de quienes me ayudarán durante la travesía, y nunca sé quién o cuantos lo haránLeer más »Reflexión: pandemia, navidad y discapacidad

Un deseo de navidad

Estando en el hospital, recién descalabrado, mis pensamientos eran fatalistas, me daba un par de meses, no creía posible vivir una vida sin siquiera mover mis dedos. Sabiendo mi diagnóstico, siendo práctico y en aquel momento incrédulo, mi oración más encendida era suplicarle a Dios me permitiera vivir todo aquello que vivía una persona “normal”.Leer más »Un deseo de navidad

Cuando no sales de casa en todo un año

De chavo, bueno, de más joven pues jaja, era todo un socialité bananero. Los fines de semana luego de mi trabajo en el negocio de mi padre y de los estudios, mi gran pasión era por salir a bailar, entonces existían la Discotecas Rodantes, que eran unos tipos con un montón de bocinas y luces psicodélicas, equipo con el que hacían “toques” (fiestas de pago) esto en salones de la ciudad y luego, en varios departamentos del país.
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La sonrisa de un desconocido

Era niño, el mundo era un tanto sencillo, mi madre obsesionada por mi limpieza y mi padre un adicto al trabajo, ejemplo que hizo que yo nunca tuviese hambre a su lado. Éramos vendedores  de madera y cajas en el mercado de “La Terminal” en la ciudad de Guatemala. Cuando fabricábamos cajas, siempre quedaban muchos restos de madera. En esa época muchos aun cocinaban solo con madera, la gente de… Leer más »La sonrisa de un desconocido

Mirka Tairy Sofía, una felicidad que debió ser constante…

Solidaridad

Solidaridad

(Génesis del Paseo Navideño Asodispro)

El año pasado conocí a Mirka Tairy Sofía, una hermosa niña de 10 años. Aunque la nena había nacido con las aptitudes convencionales, ataques de epilepsia le habían provocado parálisis cerebral (PC), esto pues durante una de las convulsiones, como a los 6 años, ella aspiró su saliva y dejó por algunos momentos de respirar.

El asunto es que su joven madre había luchado sola para el sostenimiento de ambas. En Guatemala existen instituciones que recaudan dinero para efectuar fisioterapia a los niños con problemas de locomoción, pero muchas veces las madres deben llevar a los niños a los centros de rehabilitación y cuando una madre es soltera eso dificulta el traslado del niño afectado, puesto que la progenitora debe trabajar. Por tanto Sofí pasó casi toda su niñez en su casa, con personas que su madre pagaba para que le atendieran. Alguien podría decir que también se debió pagar para que la nena fuera llevada a la fisioterapia, pero quien dijera eso no tendría las dimensiones que en este país representa un salario mínimo, a parte de lo que implica el gasto en el cuidado de una PCD.Leer más »Mirka Tairy Sofía, una felicidad que debió ser constante…