Honestidad ideológica en tiempos de coronavirus

Hablar de política es muy difícil hoy día, las redes se encuentran copadas por mercenarios a sueldo, muchos con varias cuentas en donde vierten veneno, en algunas intentan dar la apariencia de “politólogos” y en otras el insulto no tiene ningún límite.

Muchos caen en el juego de la “ideología” y toman partido ignorando principios, moral y ética, cosas que nutren lo más importante: el criterio propio. Este es un momento fenomenal para quienes preservan un criterio propio, esto aunque se tienda a una ideología, hoy con la crisis del Covid-19 se puede comprobar fehacientemente que la idiotez no entiende de izquierdas o derechas.

En América tenemos 4 ejemplos de cómo el populismo es nocivo en un pensamiento político, pero aún más cuando está en el poder. En un equipo estaría Obrador de México y Ortega de Nicaragua, en el otro bando Trump de EE. UU. y Bolsonaro de Brasil; dos equipos con pensamientos totalmente diferentes en ideologías, pero iguales en el desprecio al virus, desprecio que se contará en muertos.

Sin mencionar nombres, ¿Qué hicieron igual?

Lo primero fue hablar solo de economía, seguidamente despreciando al coronavirus, algunos comparándolo con resfriados, sacando al ruedo el veneno del fanatismo nacionalista o religioso para hacer pensar a sus adeptos que el tener nacionalidad o ser religioso hace inmune a los valientes, pues prevenir es de cobardes. Lo anterior, lo hicieron desperdiciando un tiempo precioso que hoy muchos lloran.

Los 4 tienen seguidores sin escrúpulos, y quienes atizados por los mercenarios de las redes, celebran sus ideales de superioridad en ciudades desiertas por el miedo y el sufrimiento de quienes perdieron un abuelo, un padre o un hijo. Son tan nefastos, que se rien unos de los otros al hablar de cifras de fallecidos.

A1

A2

De los 4, 2 de ideologías distintas regresaron sobre sus pasos, y no porque lo quisieran, sino porque los muertos no se pueden ocultar bajo la alfombra. Los otros 2 no han retrocedido, su empeño es demostrar que su ideología tenía la razón, algo así como en la película Quo Vadis, en donde la demencia del Emperador lo hace quemar la ciudad.

El film mencionado tiene una acción que comparten los 4 ejemplos que menciono, y es que cuando Nerón ve la tragedia que causó, ni por la mente le pasó pedir disculpas, buscó al que sus seguidores veían como su enemigo y culpó a los cristianos, eso no solo lo exculpaba, sino le daba a sus enajenados radicales el culpable ideal para su odio.

Al comienzo de esta tragedia los radicales izquierdistas desplegaban sus famosas teorías conspirativas, que era un “nuevo orden mundial” que la idea era acabar con los pobres. Hoy esa teoría la toma su contraparte, quien la atribuye a una conspiración comunista que pretende acabar con el capitalismo. Si fuese cierta esas teorías, lo primero sería salvar vidas, pero no, lo primero para ellos es pelear como niños malcriados.

Inmunidad de grupo y la eugenesia

Boris Johnson, premier británico y quien sería parte de estos ejemplos de tonterías ante Covid-19, dijo en un principio que, aunque lamentaba los que partieran antes de tiempo, él priorizaría la economía y no pensaba en encerrar a los ciudadanos, el karma lo alcanzó en medio de una mortandad que no cesa. Pero lo propuesto por él sobre “alcanzar inmunidad de grupo” puede ser la respuesta del actuar de los 4 presidentes americanos, apuesta cuya raíz sería la eugenesia, la purificación de la raza mediante la eliminación de los débiles.

Hitler llevó la eugenesia al clímax y perdió en su locura, pero esa idea no murió, está presente en todo aquel que aprendió a odiar lo diferente, en quienes con odio combaten su complejo de inferioridad y en quienes un ser humano no es más que un número. Cuándo un mandatario habla de regresar a la “normalidad” frente a los números de cientos de muertos, solo puedo pensar en la eugenesia, solo esa idea es compatible con tal insensibilidad.

NO estoy diciendo que perversamente los presidentes mencionados ya habían premeditado “inmunidad de grupo” pues sabían lo que sucedería, creo que fue la solución que su fascismo encontró. Los errores garrafales cometidos solo pueden ser defendidos por un fanatismo desmedido, por los mercenarios virtuales, o por quienes no enfrentan sus paradigmas, y van cómo iba Gloria Trevi con los ojos cerrados tras de él.

Principios
Estos se dicen que se maman, ellos son un baluarte ante los paradigmas aceptados, que muchas veces son verdades a medias. Veamos un pensamiento que es paradigma ideológico para muchos: “Si naces pobre no es tu culpa, si mueres pobre si lo es”.

Si se nace pobre, se necesita mucha suerte para morir rico. Una buena actitud y buenos sentimientos no son suficientes; necesitas alimentos, buenos ejemplos y la suerte de que no te enfermes o sufras un accidente que te deje con alguna discapacidad, aparte de encontrar una oportunidad o crearla, pero si la creas necesitas capital. ¿Es culpa del individuo la suerte?

Podría pensarse entonces que la teoría de “todos seríamos capaces” es mentira, pero igual no lo es del todo, sin una buena actitud jamás se vera una oportunidad. Entonces lo planteado se reduce a circunstancias y relatividad. Los pensamientos políticos en cuanto a esta premisa tienen puntos a su favor y en contra, lo ideal sería cazar lo mejor de ambos y crear un nuevo pensamiento, que los hay, dentro de quienes no se radicalizan.

Por ello, cuando usted vea una noticia atroz de un funcionario no crea que tiene que ver con una ideología, en principio quizá, pero tiene que ver más con los principios del personaje, pues un pensamiento político no puede cegar la solidaridad, la compasión, la empatía: la humanidad. ¿Qué queda cuando alguien se despoja de lo anterior?

Nunca forme opinión leyendo comentarios de odio, de gente que no puede dejar de escribir una oración sin la palabra “chairo”, o de aquellos que aman la bota del dictador un populista de izquierda o derecha. Y no se pique el hígado, pues muchos se suben al burro y no se bajaran pase lo que pase, algunos la muerte les sabe a gloria. Pero no dude que toda acción tendrá su reacción en este universo.

Cordura y sano juicio

Fuera de estos ejemplos de radicalismo, ha de ser difícil ser presidente en estos momentos, pero cada uno tiene una oportunidad que no han tenido otros, y es la ocasión de entrar a la historia como un buen líder de un pueblo en tiempos de calamidad mundial, podrá escoger priorizar PRIMERO  a los seres humanos y de construir un camino con los pedazos de la economía que quedaran. Todos debemos apoyar las buenas acciones de los mandatarios, sin olvidarnos que no estamos en época de reyes, que la emergencia no es pretexto para acallar las opiniones, o insultar a la oposición, eso es de mercenarios.

Yo tengo una tendencia ideológica, creo en el individuo, en su capacidad de alcanzar objetivos en libertad, pero el hecho de haber adquirido una discapacidad me hizo voltear a ver al colectivismo, pues fui testigo de casos en los que solo juntos se puede llegar al objetivo. Pero hay algo más profundo, y que no debiese avergonzar a nadie, y es ser a veces contradictorio, como lo es todo ser humano, solo que no todos lo admiten. La contradicción ideológica es cuando uno admite la imperfección de nuestro pensamiento político, y nos negamos a ser parte de una infamia en nombre de él, ese es el momento de nuestra mayor honestidad política.

De: Byron Pernilla

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1 pensamiento sobre “Honestidad ideológica en tiempos de coronavirus”

  1. Todos los Presidentes que piden volver a la normalidad son igual o peor que HITLER. Onsensibles, sólo quieren máa y máa riquezas. No piensan ní en su made ni en su padre si es que los tienen y menos en su familia, ni en su esposa e hijos…. son capaces de vender hasta su propia madre y no les importaría ver morir a sus hijos su familia…

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