El fruto de un adíos
Fue hace como 18 años. Yo, un vil aventurero, me había arriesgado a “robarme” a mi novia e iniciar una descabellada historia, a la que se opusieron muchos, pero que me dejaron hacer.Leer más »El fruto de un adíos
Fue hace como 18 años. Yo, un vil aventurero, me había arriesgado a “robarme” a mi novia e iniciar una descabellada historia, a la que se opusieron muchos, pero que me dejaron hacer.Leer más »El fruto de un adíos
Juan es un chico reservado, un tanto serio, bueno quizá mi percepción sea debido a que aún no compartimos tanto por las distancias e inaccesibilidad. Pero igual pudiese tratarse de un rezago de frustración, no es para menos, quedarte en una silla de ruedas por una travesura no es para pelar los dientes.Leer más »El nuevo hogar digno de Juan
Es un lugar de difícil acceso, un camino de terracería se adentra en pronunciadas quebradas, sorteadas solo por vehículos de doble tracción. Se llega a una aldea a orillas del lago de Amatitlán, un puñado de casas de madera, cartón o nylon, se esparcen alrededor de una escuelita; nos cuentan que hace poco un niño de esa escuela falleció por dengue hemorrágico.Leer más »El sueño de una casa para Juan
El despertar era diferente, muy frío, por un vidrio panorámico junto a mi cama se podía observar una capa blanca sobre el césped, la clásica escarcha del lugar. La casa hogar donde vivía se había trasladado a San Lucas Sacatepéquez, lugar maravilloso en 1993, de un clima perpetuamente fresco. Qué rico era el que me bañaran con agua calientita, y después tomar mi café con un pan recién hecho… Leer más »El amor en el camino a Santiago
Varias veces me han enviado y pedido opinión sobre unos vídeos que dicen ser educativos sobre el sexo de una persona tetrapléjica. Creo que yo no tendría las agallas de hacer una escena de sexo en cámara, ni el valor ni los atributos jaja. Y aunque es totalmente valido el que alguien se dedique a ese tipo de trabajo, algunos consideramos que es ya una desviación de la corriente que busca refrendar los derechos sexuales de las PCD, y es que existe una escala de valores, muy distinta en muchos.Leer más »Porno con tetraplejia
Cada que salía le veía, un día en aquella esquina, otra, en esa parada de bus, a veces la acompañaba un niño. Era ya una señora, quizá unos 45 años, siempre maquillada, en su silla de ruedas extendía la mano a los transeúntes y automovilistas. Los conductores le daban monedas, mientras ella les agradecía por su nombre, era como un personaje popular. ¿Qué sentía? Lo más seguro era humo. ¿Por qué lo hacía? -¡Por haragana lo más probable!- pensé.Leer más »La señora de la silla de ruedas
Es aquella colonia que por tener calles de tierra y no tener drenajes, se conoce como “Zona Roja”, o sea, no te llevan pizza a tu casa. El último repartidor que entró, salió sin moto. Es de madrugada, en la oscuridad profunda de ese cuarto, se oye gente pasar por la calle, el murmullo denota personas presurosas al trabajo, el presagio que el amanecer está cerca, por fin terminará esa… Leer más »Si tuvieses solo un disparo
Hay un debate en torno a cómo debe decirse: Persona con discapacidad o persona con diversidad funcional. A primera impresión esto me sonó a la encrucijada del huevo y la gallina, filosofía popular sin beneficio más que el no tener nada que hacer. Luego recordé lo sensible que son muchas personas con discapacidad y lo insensible de otras tantas sin discapacidad.Leer más »Diversidad funcional o personas con discapacidad
Sabía del comunismo, no me gustaba, pero me dolía estar en un sistema que por huir del totalitarismo, toleraba tiranos crueles y déspotas. Un buen día, resultó que le subirían al valor del pasaje en bus, la USAC salió a protestar y yo era uno de los líderes del instituto, tendría unos 15 años, estudiaba en el Central para Varones en ciudad de Guatemala. Nunca me gustaron los golpes, pero… Leer más »Un día de furia
Cruzar la ciudad en auto al medio día, y hacerlo en época de verano, es algo tortuoso, al menos en el insufrible tráfico de mi ciudad. Este sábado acudíamos a una capacitación que daríamos a una PCD, una oportunidad para superarse. En la calle es impresionante ver como muchas personas se chamuscan literalmente al vender cualquier cosa en cada esquina; algunos piden dinero por sus malabares, otros por unas rosas, golosinas, y los hay por la edad o discapacidad.Leer más »Buena gente