¿Lo que odio de mi discapacidad?

Me preguntaba una buena amiga si en estos años he llegado a odiar algo de mi tetraplejía, talvez las barreras, la discriminación, la soledad o quizá la indiferencia.

Cómo ser humano al principio odié todo, un día estar bailando y al otro no poder ni espantarme una mosca no era para menos. Pero Dios tuvo misericordia de mí y me regalo algo llamado adaptación, en mi caso, no muy razonable jaja.

Creo que no me gusta el sufrimiento, hablo del sufrimiento emocional, por ello extrañamente no veo películas bélicas extremas y la UFC me parece dantesca, aunque suene gay para mis cuates, creo que no me hace menos hombre. Intento ver el lado bueno de las cosas, ese fue un factor determinante para mi regreso a la vida convencional.

En determinado momento uno ve las cosas negras, pero tenemos la opción de cambiarles el sentido. Hay quienes al enfrentar las dificultades de una discapacidad se vuelven un tanto quisquillosos, y terminan siendo confrontativos con los demás, es cómo si culparan al mundo de su infortunio. Yo no podría decir si está bien o no, y es que cada quien habla de acuerdo a cómo le fue en la feria.

Yo elegí intentar ver lo que aun puedo hacer, sentir y disfrutar. Claro que una actitud positiva no borra un desprecio, unas gradas impasables, la falta de trabajo o la lástima. El hacer valer los derechos debe ser una consigna, pero yo no me quedé ahí, porque aunque se den, siempre habrá personas que hieran restregándonos la discapacidad. Por ello hay que crear una coraza de autoestima.

El intentar ser feliz no tiene que ver con demostrarle nada a nadie. Cuantas veces he leído que alguien “buscaba demostrar que era capaz”, de un título, de escalar una montaña, de ganar un trofeo, Etc. Es súper tener logros, no pretendo demeritar a quienes realizan esas hazañas, pero creo que debemos demostrar a nosotros mismos hasta donde podemos llegar con nuestros logros, aunque sean invisibles para el mundo; y es que cuando mueras no le importaras tanto a tus fans o público, le importaras a esa gente que llegó a amarte sinceramente con tus defectos.

Cierta vez, al comienzo de mi discapacidad, había quedado completamente solo en casa, me habían dejado una bebida en un recipiente grande, con una pajilla (popote) y en un movimiento de mi mano arrojé al piso la pajilla. No podía alzar la bebida para tomarla y a medio día el calor me haría daño, ese día pasaría como 5 horas solo.

Miré una escoba, en mi escritorio tenía una bolsa de supermercado; tiré la bolsa al piso, y aunque dificultoso, empujé la pajilla adentro de la bolsa. Fueron bastantes intentos, y al fin entró, después poniendo el palo de la escoba dentro de las orejas de la bolsa, levanté la bolsa hasta que llegó a mis manos. Esa odisea fue más de una hora, pero al tomar la bebida parecía la champaña después de un gran triunfo. Esa tontería que escribo me sirvió para mantener hoy día cerca de mí silla un palo con un gancho, pero me enseño que era capaz de crear soluciones para mi destartalada vida.

Podría odiar no poderme mover, podría odiar todo aquello que no logro hacer por la discapacidad que tengo, pero odiar es una palabra muy triste. El odio está en todas partes, azuzado por politiqueros, por haters, troles, netcenteros y cuanto ser oscuro y sin valores.

Creo que amo lo positivo que encontré en mi discapacidad, los buenos amigos, la creatividad, la empatía, solidaridad y mi propósito; con odio quizá ya estuviera muerto en vida.

De Byron Pernilla

[email protected]

4 comentarios en «¿Lo que odio de mi discapacidad?»

  1. Tengo 25 años en una silla de ruedas, soy parapléjico.. Qué odio de mi discapacidad, nada, odio la discapacidad del que está al frente, es decir de todas esas personas que están bien pero atacan la discapacidad como si fueramos lo.peor, lo inútil, el estorbo, el que da lastima, que si te apoyan en algo es solo por lastima.
    Aprendí a vivir con mi.discapacidad, logré varias cosas importantes, ver crecer a mis hijos, mantener mi hogar, estar a lado de la gente que me ama, sacar mi título profesional, llegar a ser Autoridad Regional representando a mi provincia, en fin tuve una vida interesante.
    Qué quiero.ahora? …pues seguir viviendo.para servir a.mi.projimo

    1. A mis 33 años sufrí una caída la que me dejó parapléjico, hoy a mis 41 años soy feliz amando a los que me aman, disfruto de su amor, de su compañía, disfruto de esas pequeñas cosas que cuando era «normal» no las podía ver, porque los prejuicios y el egocentrismo me habían esclavizado a mi libertad, me habían hecho adicto a las apariencias, ya que ellas eran las que diseñaban mi vida, mi comportamiento. En conclusión, «discapacitado» fui hasta que me liberé de mis propias cadenas y me convertí en ese ser libre, amante de lo sencillo, amante de la vida, también amante de las cosas buenas que se encuentra donde todos ven solo maldad y negatividad.
      Hoy soy un ser muy capacitado, porque todo lo que he logrado, lo he hecho con persistencia y paciencia. Nadie, ni con las mejores capacitaciones académicas en las mejores universidades del mundo, habrán desarrollado tantas habilidades que los que somos «discapacitados» hemos desarrollado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *