Discriminación, película Wonder: elige ser amable

“Si no te callas, le digo a ese en silla de ruedas que te lleve”. Era un niño cómo de 5 años, su madre le jaloneaba en medio de una regañada, él se resistía, fue cuando casualmente yo pasaba por un parque empujado por mi padre.

“Ve pues, pobre niño con una madre ignorante”. Fue mi pensar, siempre que me he enfrentado a esos momentos suelo pensar siempre en ignorancia, es un arma que aprendí a usar en este mundo superficial, aunque a veces no se trata de ignorancia, se trata de pura maldad. Otras veces, cuando la realidad me dice hirientemente lo dificultoso de mi existir, suelo imaginar que soy John Travolta caminando por la calle con los Bee Gees de fondo. Lo que sucede en la película Wonder o Extraordinario (título que se le dio en español) es lo que muchos sufren y enfrentan a diario por el solo hecho de ser diferentes a la mayoría.

Una película con las actuaciones del novel Jacob Tremblay (el protagónico), mi eterna mujer bonita Julia Roberts (mamá), el simpático Owen Wilson (el padre) e Izabela Vidovic (la hermana), estrenada en 2017, basada en la novela homónima del film en inglés, pero que en español se llamó: La lección de August. La narrativa nos adentra en la perspectiva de 4 personas, de cómo sus vidas se relacionan y cómo una misma situación puede ser mala o buena, según quien la vive o quien la ve.

El centro de la historia es el personaje August “Auggie”, quien sufre del síndrome “Treacher-Collins” que consiste en una deformidad craneofacial, la cual provoca que a su corta edad haya sufrido de varias operaciones y que su cara sea bastante diferente a la de la mayoría de personas. El film parte en el momento que los padres deciden que es el momento de que el chico enfrente al mundo, esto al asistir al colegio como todos los niños de su edad; su madre ha sido su tutora, su padre ha sido el bonachón que anima a todos y su hermana la que sufre los efectos colaterales.

Yo pensaría que debiese ser una película obligatoria en las escuelas primarias, de la que cada alumno debiera presentar un escrito con lo que entendió como lección, pero cada maestro debiera igual presentar algún ensayo al respecto, pues son tantas las verdades y enseñanzas de la trama, que todos nos vemos en un espejo en determinado momento. En este artículo intento no hacer spoiler.

Cuando uno sale de paseo con personas diferentes a la mayoría, uno no debe concentrarse en las miradas de los demás, sino en hacer agradable el momento a nuestros acompañantes. A las personas que por casualidad se cruzan en nuestro camino, no podemos pedir que no vean, podemos pedirles que sean amables.

Suele decirse que los niños son crueles, pero no debiese ser excusa para tolerar la discriminación de CUALQUIER ser humano. Realizo una actividad llamada Paseo Navideño cada fin de año, cierta vez no iba a realizarla por cosas de platas, y cuando lo comuniqué a una de las personas que siempre invito, su madre me dijo:  -“Lástima, es la única ocasión en que le gusta salir, no sale porque la gente no deja de verle y algunos se ríen”-.

Pero si una discriminación o un ataque derivado de ella duele saberlo y ofende al presenciarlo ¿qué puede experimentar quien todos los días calza esos zapatos? En nuestros países latinoamericanos aun predomina la ignorancia y el acceso a la educación es difícil, no digamos a la educación privada, cosa que al uno contrastar con lo que se ve en la película, llega a entristecer al tener la vaga idea de lo que enfrentan los niños diferentes en nuestra realidad.

De las grandes frases de la película Wonder me quedo con 3:

  • Si tienes la oportunidad de elegir entre tener la razón y ser amable, elige ser amable.
  • Tus acciones son el reflejo de tu vida.
  • Creo que debería haber una regla para que todos sean ovacionados al menos una vez en sus vidas.

Las historia tras la película

En una entrevista la autora Raquel Jaramillo Palacio, dijo a la revista Diners, que había salido con sus hijos, Caleb y Joseph, a comprar un helado. Caleb entró a la tienda mientras su hermano y ella esperaban afuera, en eso llamó su atención una niña que tenía el rostro deforme. Al verla Joseph, que en esa época tenía 3 años, comenzó a llorar, mientras ella entró en pánico porque no podía calmarlo. Cuando su otro hijo salió con los helados se asustó más pues pensó que también se asustaría al ver a la niña, por lo que ella solo atinó a tomarlo del brazo he irse precipitadamente.

Jaramillo se cuestionaba lo que podía haber sentido la niña. Se preguntó cómo era la vida de esa familia ya que tendrían que lidiar con situaciones como el constante rechazo; Ese mismo día comenzó a escribir “La lección de August” como algo que pudiese ayudar contra el bullying.

La película vale la pena verla con la familia, y debe servirnos como un auto examen, debiéndonos quedar con el mensaje bueno que captemos, no para señalar a otros, sino para crecer como personas. En la realidad cotidiana lamentablemente no todos ven con buenos sentimientos, esto lo solemos ver cómo “un castigo de Dios” o algo para reírse, por el solo hecho de no ser nosotros.

Y es que el prejuicio hace mucho daño, uno NO debiese solo ponerse en los zapatos de otro, esa no es toda la solución, algo que ayuda sería intentar ver con los sentimientos del otro.

De: Byron Pernilla

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