Si no hubieras sobrevivido ¿cuánto llevarías de no existir?

Cuando dejamos de existir en este mundo, algunos creen que trascendemos a otro plano (ya sea dimensional o hacia otra vida), otros que simplemente no pasaremos de ser polvo, y hay quienes creemos que Dios tendrá misericordia de nuestra alma. Debemos respetar cada creencia, sabiendo que ese día llegará tarde o temprano, aunque en condiciones de discapacidad física, las probabilidades son más cercanas.

El año pasado volví a experimentar una vez más lo cercano de morir, está vez la situación fue muy larga y penosa, tan difícil que 4 veces me rendí, le pedí a mi Señor recogerme, física y mentalmente estaba superado. Fue una combinación de estrés (no solo laboral), insomnio, un doctor farsante, y una desafortunada seguidilla de malas decisiones.

Mi cuerpo y mi mente se rindieron, me desmayé y no supe más de mi durante 15 días, aunque en ese ínterin tuve despertares y sueños, algunos bonitos y otros terroríficos. Estando inconsciente vi mi muerte 2 veces, en una un infarto me había fulminado, en otra una tarántula me había picado; observé las flores y a mi alrededor llegué a sentir olor a cementerio. Pero la lucha de varias personas a mi alrededor fue escuchada por mi Señor y lentamente 4 meses después empiezo a sentarme y a trabajar, no como antes, pero intentando llevar sustento a mi familia.

Discapacidad física: descuidos de vida o muerte

Hay algo que me llama la atención (aunque ha sido menospreciado), para mí fue la gota que derramó el vaso: el cambio de una cama. Y es que, en medio de una tormenta mental, se me ocurrió cambiar de cama, la viejita ya me daba problemas, pero cambié sin hacer pruebas y haciendo caso a otros que me dijeron que era suave. Como no siento del todo del cuello hacia abajo, siempre he tenido mucho cuidado de en donde me acuesto y el tiempo que paso de un lado, esta vez lo pasé por alto.

Hay detalles que mejoran la calidad de vida de una persona con discapacidad física, pero que increíblemente pueden ser de vida o muerte. La salud es integral, de mente y cuerpo, si una se derrumba puede arrastrar a la otra. La lección es no trabajar tanto, comer mejor y cuidar mi cuerpo (tan solo los recibos de la casa lo entendieran…).

Algunos quedamos, otros se marchan

Unos meses antes de mi infortunio, falleció Willson, uno de mis primeros invitados al Paseo Navideño, un chico cariñoso que ya descansa junto a sus padres, extrañaré sus lindos regalos que me hicieron en las navidades y la sonrisa de Wilsson que te hacia cosquillas en el corazón.

Durante mi infortunio Claudia Patricia Alonso partió de este mundo, una chica de carácter, luchadora y autentica, con ella podías hablar claro y así te respondía, sin adornos o jerga social, quizá me identifique con ella en lo poco que logramos compartir, era la actual Miss Weelchair Guatemala. Recuerdo que incluso nos gustaba la misma música, solo separada por la temporalidad de una década, nuestra última interacción personal fue 5 días antes de mi colapso, y cuando estuve más consciente me enteré de su deceso.

No escribiré sobre las causas de la partida de estas personas que tocaron mi corazón, pero sé decirles que tiene que ver con la condición de discapacidad. Preguntar ¿Por qué nos tocó la discapacidad? Está de más, no encontraremos respuesta auditiva o lógica, pero nos queda nuestra fe (si es el caso) la esperanza de un propósito que entenderemos en su momento.

Todo esto nos recuerda que siempre habrá quien sufra más, por más que nos creamos los únicos, y cuan vulnerables somos. Oro por que estos seres hoy estén ya libres de las cadenas de la discapacidad, de las miradas y juicios indiscretos, de la discriminación, de todo eso que no pedimos pero que se nos dio con un propósito. Las vidas de Willson y Patricia cambiaron corazones, gracias doy por ello.

¿Qué es vivir?

La felicidad es subjetiva, yo creería que esta depende de lo que vamos aprendiendo o sea de la cultura, espiritualidad y entorno, no importa cómo se nos presenten, lo absorberemos de alguna manera.

Para mi vivir ha significado una aventura extraordinaria adornada por diferentes etapas; cada etapa tiene música, aromas, personas y sentimientos diferentes; no quedan fuera las lágrimas y el dolor del alma, pero debo quedarme con lo mejor. Ser agradecidos por la oportunidad y creer en un propósito hace bien al alma.

Disfrutemos cada momento que podamos, dependiendo de la etapa en que nos encontremos, pero no solo es una frase rebuscada, realmente cerremos los ojos y sintamos el aire recorrer nuestros pulmones, huyamos de conflictos y personas conflictivas, busquemos la luz de gente buena y creamos que Dios nos recibirá; para mí sería muy triste el morir sin esperanza.

En el cementerio no importará tu perfil, si tienes haters, si eras famoso (a), si tenía grandes títulos, si tu cuerpo y cara eran agraciados, no importará la cantidad de “me gusta” o si hiciste algo importante por tu país, todo esto es vanidad. Claro, lo anterior no significa descuidar nuestra imagen, sino prestar atención al propósito.

Una frase sobre la que he escrito más de una vez es: «Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano». De la inspiración del Dr. Martin Luther King Jr., es una frase poderosa, que ha dado un propósito a muchos. El mundo te olvidará, pero esa persona que tocaste y Dios, no lo harán. Una vez enfocados y confiados en Dios, debemos tratar de disfrutar de nuestras vidas.

¿Cuánto llevarías de muerto?

Si hubiese muerto, hoy tendría 7 meses de no existir y quizá solo mi gente más cercana me recordaría ya sin tanta pena; mi pequeño mundo se habría olvidado de mí, y yo solo esperaría haber cumplido mi misión, mi propósito.

La vida es un rompecabezas, de la cual cada pedazo son historias, y otras etapas; a mí se me permitió colocar las piezas con mis decisiones, y mientras el Señor me lo permita, intentaré colocar mejor las piezas que me quedan.

Un artículo de Byron Pernilla

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